Veintinueve de agosto, y el país en vilo. Calor africano, un
Barça-Madrid en ciernes, pero lo peor está por venir. Nadie lo dice pero se
palpa la tensión en el ambiente. O soy yo, que estoy muy susceptible a estas
cosas del miedo colectivo.
El día uno de setiembre comienza para España el principio
del fin, que dicen algunos, o un día más. El primer día de setiembre se pone en
marcha la nueva subida del Impuesto de Impuestos, el IVA. Todo más caro,
bastante más, y el número de desempleados, jornales bajos o falta de ingresos aumentando.
Y es solo la primera de una serie de restricciones y cambios que nos tienen
acongojados. Es para temer, a esa y otras imposiciones
gubernamentales. El pueblo, indignado, pero callando en lo particular. Y, ya
digo, a lo mejor son solo impresiones mías, pero cuanto más se acerca setiembre
y se pierden los últimos resplandores del plácido tiempo vacacional, más tensión
parece amuermar el ambiente. Y se notan las caras de poker.
Esta mañana hice ruta de Bancos, buscando uno más seguro que
el “intervenido” al que pertenezco… ¡Ingenua de mí! Pero lo peor ha sido
comprobar cómo mi insensatez, presentándome voluntaria para abrir una nueva
cuenta en su entidad, era casi rechazada abiertamente en una sucursal tras
otra. Como lo cuento: era decir que quería abrir una cuenta, normalita, de las
de ingresar para pagar, y que el empleado de turno intentara desmoralizarme
diciendo que me iba a salir muy caro por sus particulares comisiones, que
tardaban en hacer efectivos ciertos cheques, que ya me informarían más adelante…¡Palabra
que quería ingresar dinero, no hacer el timo del tocomocho!
Me ha dado la impresión de que ninguno precisaba clientes nuevos,
o no los deseaban, o le estaban haciendo la “pirula” a sus empresas
fastidiándoles la adquisición de nuevas víctimas.., digo, clientes, en esos
casos yo….Incluso he pensado en una extraña huelga de celo, por parte de tan
desidiosos empleados; un “no venga aquí, que está la cosa muy mal y le va a perjudicar”….Aunque
también en un silenciado “para lo que me queda en el convento, me cago dentro”,
que significa que los bancos españoles están al caer y, total, para qué
permitir la apertura de nuevas cuentas…No sé, será un misterio, pero tanta
renuencia me parece sospechosa…¡Antes, te perseguían en pos de una nómina, un ingreso
fijo, un largo plazo!
A lo mejor, o a lo peor, es solo que tengo cara de pobre. Ya
veremos qué pasa.
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