domingo, 26 de septiembre de 2010

Antítesis


"He perdido a mi antítesis. La odiaba, pero la he perdido. Ella era más ignorante que yo, más ignorante que la media de la humanidad que habita el mundo civilizado. Era vulgar, hasta soez; lo mismo se agitaba y reaccionaba agriamente, que se quedaba muda, inconmovible, dijese lo que dijese, pasara lo que pasase; y desesperaba su silencio cerril. Era intransigente con lo banal y sumisa con lo vital. No tenía rebeldía, prefería la huída a dar la cara, se encogía ante los golpes y evadía esgrimir sus derechos. Era superficial, no entendía los dobles sentidos, ni profundizaba en los conceptos, ni tenía opiniones propias, ni reconocía la ironía. Se dejaba deslumbrar por los oropeles, los títulos, los diplomas y los trajes a medida, pero luego despotricaba mezquinamente a espaldas de quienes los ostentaban. Era envidiosa, altanera, prepotente, orgullosa incluso de su mediocridad, que confundía con sencillez….Era todo eso y mucho más, pero la he perdido.

Se fue, y ahora no puedo reconocerme. ¿Cómo saber cuando me extralimito en algo, si no tengo punto de comparación que me guíe?, ¿cómo sentir que estoy en lo cierto, si pierdo de vista el error?....Me queda un “quizás sí, quizás no”, flojo y desangelado.
Mi antítesis se ha ido, y ahora no tengo a quien no tomar de ejemplo para hacer lo contrario que ella haría. Se ha ido, y me ha dejado en orfandad de malos rollos, de cabreos, de egocentrismo. Me ha dejado a solas con un ego confundido, desquiciado, que quiere sentirse superior a alguien y no encuentra a quien, y que está muy encabronado por esa ausencia.

¡ Con lo bien que se sentía mi ego, menospreciando a mi antítesis!. Cada vez que ella metía la pata (que eran muchas al cabo del día), él se regocijaba pensando en lo tonta que era. Cuanto más apática se volvía ella, más animoso se volvía él. Cuanto más se empequeñecía mi antítesis, más resurgía mi ego, fortalecido de enjuiciamientos y argumentos lapidantes. Pero mi antítesis sucumbió a sí misma, que no a mi ego, al que en el fondo menospreciaba también, y se largó a morirse por su cuenta. Dejamos de retroalimentarnos, y mi equilibrio emocional se fue también a hacer puñetas…¡ya no puedo conformar al ego, decirle que es el más listo, el más capaz, el más justo!. Y me enloquece con sus discursos, sus continuos deseos de compararse para sentirse superior…

La echo de menos, a mi antítesis, porque ahora tengo que conformarme con mirarme al espejo y repetirle a mi ego que no hace falta batallar con nadie para ser quien soy….¡Con lo cabezón que es!. No le basta con que yo resista los embates más brutales, con que salga adelante aunque me sienta débil, con que siga gustando a quienes gustaba, siendo aceptada y querida por quienes me amaban antes y ahora…,no, él quiere que tenga orgullo, que me vengue, que guarde rencor, que me lamente si hace falta, pero que le de un reflejo en el que no reconocerse…¡De locos!, ¿verdad?, así suelen ser los egos.


La cuestión es que he perdido a mi antítesis, y que anda por ahí, destruyéndose con su propio ego, ciega de orgullo, queriendo vengarse y desparramando rencores y paranoia por todas partes, según me cuentan. Claro que, también, parece ser que le pueden los miedos y, como siempre ha sido tan cobarde, intenta esconderse en agujeros y hacerse la invisible, aunque eso le complique la vida y le atropellen todos los trenes de la vida que ha dejado pasar. Pero eso es asunto suyo; el mío, mi asunto, es que me he quedado sin sombra y me deslumbra el sol. Pero me voy acostumbrando."

11 comentarios:

Daniel dijo...

No obstante, eres consciente de que esto es también una historia. El ego es la identificación con la historia, no una bestia salvaje ajena a nosotros. Los pensamientos y el ego forman parte de nosotros, y son ciertos y válidos hasta el punto en el que nosotros creemos que son ciertos y válidos.

¿Crees que esta historia es cierta y válida? ¿Por qué?

Atlántida dijo...

Esta historia no es más que una historia ;)

Se me ocurrió a raíz de una peleilla forera. Siempre está el que es intolerante, o el gritón, o el prepotente, o el que todo lo sabe,pero provocan la polémica y la mayoría reconoce "pasarlo bien" discutiendo con los "antítesis"...Decía yo el otro día a alguien que existe quien necesita de su enemigo... Me pregunté que se siente cuando todo eso se acaba.... Es pura elucubración, como todas las "historias", de verdad.

Gracias por leerme,Dani. Besote.

Marmopi dijo...

Siempre suelen hacerse falta el uno al otro; y si uno de ellos falla, el otro, como bien dices en tu historia, se desconsuela, es como si le hubieran arrancado de cuajo un miembro. Pero como todo lo desmembrado, termina por acostumbrarse y es capaz, aunque le cueste, de currárselo él solo y reconocer que tiene que plantar cara a lo que le echen. Así de cabezotas son ambos. Lo malo es que uno tiene que llevarlos a cuestas siempre... al uno o a la otra ;-D

Sepas que me ha gustado mucho esta historia tuya.
Besotes, guapetona!

Gloria dijo...

Me ha gustado tu historia. Creo que cuando una persona pierde su sentido crítico, ha perdido el rumbo. Tal vez por eso a veces buscamos esa confrontación con los demás, porque al vernos tan distintos a otros nos reafirmamos en nuestras creencias.

¡Saludos, guapetona!

Atlántida dijo...

Queridas Marmo y Gloria:

¿Que puedo deciros que no os haya dicho ya?...,pues me repito,lexe, ¡gracias! :)

Mi ego también os da las gracias, mientras vuelve a atusarse el pelo y a pensar que no está tan mal :)

De la antitesis,ni rastro.

Besitos

Lara dijo...

Ay, nena¡ a veces no podemos dejar de considerar que la antítesis puede ser conveniente si actúa en determinados casos como oposición ante ciertas actuaciones propias. Que, incluso se opondrá a nuestro ego...Y quizá, es conveniente, para que éste no se convierta en egocentrismo...

Besicos.

Anónimo dijo...

Interesante psicoanálisis. Pero tú tránquila, yo perdí mi sombra, mi sensatez, mi cordura y hasta mi locura.
Es una de las cualidades humanas, perder lo bueno y lo malo.

Anónimo dijo...

Felicita a tu ego d mi parte por esta historia . . Y lo d tu antítesis vulgar y soez . . ¿Seguro q alguna vez la has tenido?

Trix dijo...

Quien no ha perdido alguna vez su antítesis o, como ha dicho un anónimo... la sensatez o la capacidad de ser coherente...
Muy buenos tus textos.
Un saludo de una blogera recién estrenada!

Atlántida dijo...

Gracias, a los 2 Anónimos -o quizás el mismo,que volvió para añadir algo :)- y a Trix.

Por cierto, ¡buena suerte con el reciente blog,compañera!..Pasaré a conocerte.

Querida Lara, a tí un abrazo especial por estar siempre a mi lado, es decir, al de mis escritos.

A todos, mil gracias por los ánimos.

Mismamente yo otra vez dijo...

No son los mismos anónimos. Yo sería el primero, es que el blog no me dejo poner el nombre que suelo usar, no se porqué. Aclaro esto para que veas que tienes mas lectores de los que pueda parecer. Vamos, que no son repes, jajaja.

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