domingo, 1 de enero de 2012

Ser, pensar y pensar que se es




Leo a un amigo, de los de internet, hace un año. Leo lo que él escribía justo hace un año; quizás un año y un mes, bueno. La cuestión es que le leo, o le releo, en una de esas reflexiones que uno o una solo hace por las noches, cuando está solo o sola, cansado de sentirse solo o sola y bajo los efectos del alcohol, o no.

Lo del alcohol es subsidiario, pero lo de estar harto y lo de estar solo en la noche es imprescindible. Si no, no escribes sobre tus “yos”, no los ves, no les haces caso, porque crees ser solo el que “se arrastra” de un sitio a otro, de una obligación a otra, de un envaramiento a otro, como si no pasase nada en tu interior.

Por la noche, cansado de soledad en compañía y harto de fingimientos diurnos, es cuando ese “otro yo”, que es el verdadero, empieza a golpear en esa cajita que llamamos mente, queriendo salir, llamándote idiota y diciendo que lo haces muy complicado, siendo todo más sencillo. Habla mi amigo, de los de internet, de sus dudas existenciales, al presentir más de una “personalidad” en sí mismo. Se pregunta si solo le pasa a él. Me urge contestarle, aunque ya lo hice en su momento: no, Juanito, no te pasa a ti solo. Hecho.

Y no es que estemos esquizofrénicos todos, que podría ser. Es que somos así o, mejor dicho, nos hemos hecho así.

Nos hemos hecho así de tanto ser los “yos” mentales. Los que la mente moldea y a quienes les dice: “has de hacer esto”, “deberías de”, “no tendrías que”. Eso somos, la mayor parte del tiempo. Cómos, cuándos, porqués, deberes, trámites y estereotipos.
Y, claro, si por la noche, cuando tu mente asume que puede detenerse un poco, bajar la guardia, dejar de darte órdenes, te paras a “pensar”, en lugar de echarte a dormir, rendido perdido, es cuando escuchas a ese “otro yo”, que eres tú, llamando como poseso para que le tengas en cuenta.
Y es cuando se lía la cosa, porque la mente, somnolienta y todo, cansada y todo, no deja de mandarte ese otro holograma, el que sirve durante el día, de “mindundi arrastrao, donde vas tú, piltrafilla”…El contraste es pasmoso, y llega el vértigo.

Porque, tu otro yo, el que vive confinado, acaparado por esa visión cotidiana, te dice todo lo contrario. Te dice: ¿quieres vivir?, vive. ¿Quieres ser libre?, ¿quién te lo impide?, tú mismo. ¿Quieres amor?, ama. Y la mente, tan lineal ella, venga mandar formas. Formas en forma de imágenes, de clichés, de normas, de carencias, de exigencias…”Te falta de esto, te sobra de aquello, no tienes bastante”…, y para que ya no levantes cabeza, añade: “¿cómo vas a conseguirlo?, nunca lo tendrás, aquello lo has perdido, lo otro no llegará…”. Barreras, barreras para crear problemas. ¿Hacen falta? ¿Realmente, necesitas más de algo material, de algo externo, más que entenderte a ti mismo, quererte a ti mismo?

Si te paras, si te escuchas, crees que tienes más de lo que pensabas. Más fuera y dentro de ti mismo. Más fuerza de la que crees, para haber llegado dónde estás. Más ganas de las que crees, para haber conseguido esas fuerzas. Más factores que te ayudan, o no habrías tenido ganas ni fuerzas…Eres más de lo crees, de lo que tu mente te dice. Pero no te escuchas y, cuando lo haces, dudas de lo que te dices. Dudas de ti mismo. O de ti misma.

Claro está, escribo esto de noche, en mi cómoda intimidad y sin haber probado gota de alcohol, esta vez, palabra. Si fuera de día, pensaría lo que muchos que lean esto, de día, pensarán: “todo es una mierda, más vale no darle vueltas”. Y la otra yo, la que es de verdad, estaría intentando quitarse de encima el peso muerto que es la mente racional, material y descontenta…, eternamente descontenta.

No es la noche, no es pensar, eres tú.

Nota: Para que veas que sí te leo, Juanito.

4 comentarios:

skiper dijo...

¿Me lees de noche,verdad? Si lo hicieses de día, tu otro yo te canearía por perder el tiempo en leer a según quien ;-))
Entre tú y yo... ese vampiro nocturno y anacoreta está venciendo, y sobre todo convenciendo, al naúfrago varado. Lo negaré siempre, pero tengo una amiga, de internet, que escribe y a la que leo bastante...y me ayuda a vencer los "yos diurnos". Lástima que a esta amiga la copie un tal Tolle. Gracias...muchas gracias Lola. Un besote enorme...o dos.

Lola Sancho Cabrera dijo...

Muy bonito, Lola. Una forma muy literaria de contar un hecho que ocurre, no solo a tu amigo de internet, sino a muchísima gente. ¿Eran barreras mentales aquello que escribiste en otro de tus buenos artículos?
Un besito

Lola Romero Gil dijo...

Skipy, claro que te leo de noche. Si no, hubiera pensado solo lo que digo al final de mi texto, lo de "c'asco, más vale no pensar" y ya está. Pero, desde que cogí la mala costumbre de escuchar a "mi otra yo", que ya no le hago tanto caso a las naúseas existenciales y sí a la gente que es algo más que un autómata diurno.

Te he visto "progresar",por lo menos en tus escritos, y me alegro un montón, ya lo sabes. El "vampiro" me cae bien, y eso que a mí los "penumbra" me dan grima. Pero me parece que, más que vampiro, es resucitado, y esos merecen una segunda oportunidad porque llevan buenas intenciones ;)

Besotes y, ese café que nos debemos, va a tener que ser copita de cava pa brindar por nuestros "yoses" campeones.

Lola Romero Gil dijo...

¡Tocaya favorita!...Que ilusión me hace leerte por aquí, que por otros sitios ya te leo.

Pues sí, era sobre barreras mentales lo que escribí. Quesque nos torpedean mucho, y la mayoría no se entera, así que voy dando voces a ver si nos damos cuenta unos pocos más.

Gracias por leerme,Lola, pero sobre todo por escribirme y por entenderme. Yo tengo que hacerte caso a tí, y hacer más ejercicio,jaja.

Nos seguimos leyendo,en espera de ese abrazo que deseo darte en persona. Un besote, compañera y amiga ;)

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